Islas Maldivas MCT Direct
Las nieves del Kilimanjaro se funden a un ritmo alarmante; las islas Maldivas pueden desaparecer bajo el mar; las elevadas temperaturas del agua están alterando los corales del Caribe y de Australia, y la falta de nieve hará impracticable el esquí en muchas estaciones de los Alpes. Del trópico a Europa y del Ártico al África subsahariana, ningún rincón del planeta escapa al cambio climático. Destinos turísticos de gran valor ecológico temen perder su atractivo a causa del calentamiento global.
Maldivas. Este conjunto de 1,196 islas del océano Indico, de las cuales 203 están habitadas, es uno de los enclaves más vulnerables del planeta debido a sus frágiles ecosistemas y a que es el país más bajo del mundo, con una altitud media de 1.5 metro por encima del nivel del mar y máxima de 2.4 metros. El tsunami ya provocó que un sector de las Maldivas fuera cubierto por el mar y mató a decenas de personas. Las Maldivas, con sus playas de arena coralina, palmeras y espectaculares fondos marinos, es la imagen del paraíso, pero sus habitantes viven con el temor a que la subida del nivel del mar los borre del mapa antes de que acabe este siglo.
Islas Maldivas
Los arrecifes caribeños. Los arrecifes coralinos son claves para la biodiversidad; no en vano, son el refugio de más del 25% de las especies marinas. Los fondos del área comprendida entre México, Belice y Honduras, la segunda barrera más grande del mundo, son el destino cada año de decenas de miles de amantes de la práctica del submarinismo.
Pero estos arrecifes son muy sensibles y un aumento de la temperatura del agua les causa daños muchas veces irreparables. La organización ecologista Adena-WWF constata que, “en otoño del 2005, corales que se remontan a la época de Colón sufrieron el peor proceso de emblanquecimiento y murieron”. Los tifones, que según el IPCC serán más frecuentes, también destruyen los arrecifes. Las economías de Belice o de la isla hondureña de Roatán dependen en gran parte de estos corales para atraer a turistas.
Kilimanjaro
Otro Kilimanjaro. La cumbre de África, el Kilimanjaro (5,896 m.), se funde. Los entusiastas montañeros que quieran fotografiarse en la cima de la montaña tanzana con los glaciares como telón de fondo deberán apresurarse.
Además de superar cinco jornadas de caminata y aclimatarse a la altura, deberán partir cuanto antes rumbo a Mopti, punto de partida del trekking. El Kilimanjaro, para subirlo o, simplemente para disfrutar de su vista, es uno más de los atractivos de Tanzania.
Kilimanjaro
Un estudio de un equipo internacional de glaciólogos concluye que los glaciares del Kilimanjaro se habrán fundido antes del 2020 a consecuencia del calentamiento del planeta, y constata que en el último siglo ya han perdido el 80% de su superficie.
Osos polares de Canadá. La localidad canadiense de Churchill se convierte cada año, entre los meses de octubre y noviembre, en la capital del oso polar. Estos animales esperan a que el agua de la bahía de Hudson se congele para poder correr a la caza de focas, su alimento.
La llegada de los osos es un espectáculo, el revulsivo turístico de Churchill. Pero el calentamiento global afecta especialmente al Ártico y el deshielo de las rutas migratorias obliga a los osos polares a recorrer largas distancias a nado para encontrar un terreno sólido.
Osos polares
Esquí en los Alpes. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) alerta de que el esquí, en las cotas más bajas de las estaciones de los Alpes, tiene los días contados. Las temporadas del 1994, 2000, 2002 y 2003 han sido las más cálidas de los últimos 500 años y el panorama apunta a que el futuro será peor.
De los actuales 609 complejos de Austria, Francia, Alemania, Italia y Suiza con nieve suficiente para la práctica del esquí, solo podrán sobrevivir 202, si la temperatura aumenta cuatro grados, y 500, si solo sube un grado.
viernes, 18 de julio de 2008
martes, 18 de marzo de 2008
Desplazados y refugiados ambientales
Desplazados y refugiados ambientales
El deterioro medioambiental conduce a millones de personas a abandonar sus hogares, un problema que no está contemplado jurídicamente
Las cifras varían enormemente, aunque se estima en 25 millones las personas desplazadas forzosamente de sus hogares en la actualidad por causas medioambientales, un número que podría doblarse en 2010. A pesar de ello, el ordenamiento jurídico internacional no contempla la figura del desplazado o el refugiado ambiental. Por ello, cada vez son más las voces que reclaman medidas para garantizar la supervivencia no sólo de estas personas, sino también del medio ambiente.
Por primera vez en la historia, las guerras ya no son el primer motivo que lleva a una persona a convertirse en refugiado o desplazado, sino la degradación ambiental, provocada o no por el ser humano. Y como es habitual en estos casos, los niños, las personas pobres, mayores y discapacitadas son las más castigadas.
No obstante, dado que ni siquiera se contempla la figura del desplazado o refugiado por causas ambientales, y que tanto las causas como sus consecuencias son muy diversas, conocer el número exacto de personas afectadas resulta muy complicado.
En cualquier caso, algunos expertos e instituciones hablan de cifras muy llamativas, que crecerán considerablemente en los próximos años. Según el profesor de la Universidad de Oxford, Norman Myers, en 2010 se podría hablar ya de 50 millones de personas obligadas a abandonar su casa por la adversidad de su entorno natural. Ecologistas en Acción afirma que en 2020 unos 135 millones de personas correrán peligro de tener que abandonar sus tierras por la continua desertificación, de ellas 60 millones en África subsahariana. Para 2050, según la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR), unos 150 millones de personas serán "refugiados ambientales". Un estudio del Oxford Research Group habla para esa misma fecha incluso de 200 millones.
En 2020 unos 135 millones de personas correrán peligro de tener que abandonar sus tierras por la continua desertificación, de ellas 60 millones en África subsahariana
En este contexto, España será uno de los países que más sufra las consecuencias de estas migraciones ambientales. El director del Centro de Investigaciones sobre Desertificación, José Luis Rubio, destacaba recientemente que unos 15 millones de personas de los países del sur del Mediterráneo podrían emigrar, principalmente a Europa, en un plazo de una década. Por su parte, Miquel Ortega, Coordinador de la revista Ecología Política, recuerda que ya hay ONG españolas que se ocupan de pescadores africanos sin trabajo por la sobreexplotación en sus aguas por parte de flotas pesqueras europeas.
Por otra parte, los movimientos masivos de población y los campos de refugiados también producen un impacto ambiental, por lo que la degradación del entorno es tanto una causa como una consecuencia de este problema.
A pesar de ello, el refugiado ambiental no se encuentra dentro del ámbito del estatuto jurídico internacional de los refugiados, recogido en la Convención de Ginebra de 1951. En este sentido, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Organización Internacional de la Migración (IOM) y el Grupo Político de Refugiados ha optado por la denominación de "personas ambientalmente desplazadas", entendiendo que son personas desplazadas en su propio país o que se han desplazado a través de fronteras internacionales debido a la degradación, el deterioro o la destrucción del medio ambiente.
Posibles soluciones
Diversos expertos y ONG proponen diversas medidas para combatir este problema. En primer lugar, se reclama incluir el deterioro del medio ambiente dentro del concepto jurídico del "refugiado" y "desplazado", para que se pueda proporcionar una protección legal suficiente a estas cada vez más numerosas personas. No obstante, esta nueva figura jurídica no es bien vista por los Estados, al considerar que propiciaría un aumento de los desplazamientos de población, devaluaría la protección de lo refugiados actuales y se ampliarían las denegaciones de asilo.
Por ello, la Universidad Rovira y Virgili reclama además que se amplíe el régimen jurídico del asilo y/o de asistencia humanitaria, para cubrir también a todos los desplazados por causas de degradación ambiental. Asimismo, explica, para evitar posibles causas de discriminación frente a los refugiados "clásicos", recomienda definir la figura del refugiado ambiental a partir de factores objetivos, como la gravedad del desastre natural o la imposibilidad del Estado de origen de asistir a su población.
Además de definir y proteger jurídicamente al refugiado ambiental, los expertos abogan por una serie de medidas que pasan por la cooperación internacional, la conservación del medio ambiente y la recuperación de las zonas deterioradas, la inversión en planes de prevención y mitigación de desastres naturales, el aumento de la información sobre estos problemas, la persecución judicial de los causantes de daños ambientales, la creación de planes especiales de protección para posibles desplazados o refugiados ambientales, etc.
Un problema nuevo de múltiples aristas
La degradación del medio ambiente ha sido un motivo histórico de desplazamiento de la población. En la actualidad, sin embargo, la novedad consiste en el aumento del potencial para grandes desplazamientos de población como resultado de una combinación del agotamiento de recursos, de la destrucción irreversible del medio ambiente y del crecimiento de la población, entre otros factores.
En este sentido, el deterioro ecológico actual, provocado y/o intensificado por el ser humano, tiene múltiples y en ocasiones difusas aristas, como la sequía, la desertización, la deforestación, los desastres naturales, el cambio climático, los accidentes industriales, los vertidos tóxicos, los conflictos armados, etc.
El deterioro medioambiental conduce a millones de personas a abandonar sus hogares, un problema que no está contemplado jurídicamente
Las cifras varían enormemente, aunque se estima en 25 millones las personas desplazadas forzosamente de sus hogares en la actualidad por causas medioambientales, un número que podría doblarse en 2010. A pesar de ello, el ordenamiento jurídico internacional no contempla la figura del desplazado o el refugiado ambiental. Por ello, cada vez son más las voces que reclaman medidas para garantizar la supervivencia no sólo de estas personas, sino también del medio ambiente.
Por primera vez en la historia, las guerras ya no son el primer motivo que lleva a una persona a convertirse en refugiado o desplazado, sino la degradación ambiental, provocada o no por el ser humano. Y como es habitual en estos casos, los niños, las personas pobres, mayores y discapacitadas son las más castigadas.
No obstante, dado que ni siquiera se contempla la figura del desplazado o refugiado por causas ambientales, y que tanto las causas como sus consecuencias son muy diversas, conocer el número exacto de personas afectadas resulta muy complicado.
En cualquier caso, algunos expertos e instituciones hablan de cifras muy llamativas, que crecerán considerablemente en los próximos años. Según el profesor de la Universidad de Oxford, Norman Myers, en 2010 se podría hablar ya de 50 millones de personas obligadas a abandonar su casa por la adversidad de su entorno natural. Ecologistas en Acción afirma que en 2020 unos 135 millones de personas correrán peligro de tener que abandonar sus tierras por la continua desertificación, de ellas 60 millones en África subsahariana. Para 2050, según la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR), unos 150 millones de personas serán "refugiados ambientales". Un estudio del Oxford Research Group habla para esa misma fecha incluso de 200 millones.
En 2020 unos 135 millones de personas correrán peligro de tener que abandonar sus tierras por la continua desertificación, de ellas 60 millones en África subsahariana
En este contexto, España será uno de los países que más sufra las consecuencias de estas migraciones ambientales. El director del Centro de Investigaciones sobre Desertificación, José Luis Rubio, destacaba recientemente que unos 15 millones de personas de los países del sur del Mediterráneo podrían emigrar, principalmente a Europa, en un plazo de una década. Por su parte, Miquel Ortega, Coordinador de la revista Ecología Política, recuerda que ya hay ONG españolas que se ocupan de pescadores africanos sin trabajo por la sobreexplotación en sus aguas por parte de flotas pesqueras europeas.
Por otra parte, los movimientos masivos de población y los campos de refugiados también producen un impacto ambiental, por lo que la degradación del entorno es tanto una causa como una consecuencia de este problema.
A pesar de ello, el refugiado ambiental no se encuentra dentro del ámbito del estatuto jurídico internacional de los refugiados, recogido en la Convención de Ginebra de 1951. En este sentido, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Organización Internacional de la Migración (IOM) y el Grupo Político de Refugiados ha optado por la denominación de "personas ambientalmente desplazadas", entendiendo que son personas desplazadas en su propio país o que se han desplazado a través de fronteras internacionales debido a la degradación, el deterioro o la destrucción del medio ambiente.
Posibles soluciones
Diversos expertos y ONG proponen diversas medidas para combatir este problema. En primer lugar, se reclama incluir el deterioro del medio ambiente dentro del concepto jurídico del "refugiado" y "desplazado", para que se pueda proporcionar una protección legal suficiente a estas cada vez más numerosas personas. No obstante, esta nueva figura jurídica no es bien vista por los Estados, al considerar que propiciaría un aumento de los desplazamientos de población, devaluaría la protección de lo refugiados actuales y se ampliarían las denegaciones de asilo.
Por ello, la Universidad Rovira y Virgili reclama además que se amplíe el régimen jurídico del asilo y/o de asistencia humanitaria, para cubrir también a todos los desplazados por causas de degradación ambiental. Asimismo, explica, para evitar posibles causas de discriminación frente a los refugiados "clásicos", recomienda definir la figura del refugiado ambiental a partir de factores objetivos, como la gravedad del desastre natural o la imposibilidad del Estado de origen de asistir a su población.
Además de definir y proteger jurídicamente al refugiado ambiental, los expertos abogan por una serie de medidas que pasan por la cooperación internacional, la conservación del medio ambiente y la recuperación de las zonas deterioradas, la inversión en planes de prevención y mitigación de desastres naturales, el aumento de la información sobre estos problemas, la persecución judicial de los causantes de daños ambientales, la creación de planes especiales de protección para posibles desplazados o refugiados ambientales, etc.
Un problema nuevo de múltiples aristas
La degradación del medio ambiente ha sido un motivo histórico de desplazamiento de la población. En la actualidad, sin embargo, la novedad consiste en el aumento del potencial para grandes desplazamientos de población como resultado de una combinación del agotamiento de recursos, de la destrucción irreversible del medio ambiente y del crecimiento de la población, entre otros factores.
En este sentido, el deterioro ecológico actual, provocado y/o intensificado por el ser humano, tiene múltiples y en ocasiones difusas aristas, como la sequía, la desertización, la deforestación, los desastres naturales, el cambio climático, los accidentes industriales, los vertidos tóxicos, los conflictos armados, etc.
viernes, 7 de septiembre de 2007
Cambio climatico... y despues que?

Un estudio de la Universidad de Naciones Unidas (ONU) estima que dentro de cinco años habrá por lo menos 50 millones de refugiados en el mundo, pero no huyendo de la violencia o extremas condiciones de pobreza, sino del deterioro del medio ambiente.
En las áreas rurales más pobres, el aumento de los espacios áridos y la erosión de la tierra suelen ser las principales causas para que los habitantes busquen otros espacios, indicó la ONU.
Esto se debe al uso poco sustentable de la tierra y su interacción con el cambio climático, lo cual se ve amplificado por el crecimiento poblacional. Otro factor a tomar en cuenta son las inundaciones, que son provocadas por crecientes niveles de dióxido de carbono en la atmósfera más allá de las fluctuaciones naturales que ya existen.
El deterioro del medio ambiente también provoca desplazamientos de poblaciones.
El estudio académico llegó a la cifra de 50 millones de refugiados ambientales, al recopilar datos de informes previos de desastres naturales y de la Cruz Roja.
Estas fuentes revelaban una tendencia a que haya mayor cantidad de refugiados por tragedias ocasionadas por la naturaleza que por conflictos armados. La investigación encontró que las sequías, la falta de fertilidad, la deforestación y las inundaciones habían impulsado a 25 millones de personas a dejar sus hogares.
En opinión de los especialistas que llevaron a cabo el estudio, es urgente establecer una nueva definición del llamado "refugiado ambiental", el cual se ve obligado a dejar su vivienda por la degradación de la naturaleza a su alrededor.
Según la Convención de 1951, el estatus de refugiado se concede a quienes son perseguidos por razones de raza, religión, nacionalidad o pertenencia a un determinado grupo social o político. Ahora se debe aclarar qué queremos decir cuando nos referimos a refugiados ambientales, para así estar mejor preparados para atender este problema, señaló el rector de la Universidad de Naciones Unidas, Hans van Ginkel.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada día mueren en todo el mundo 2.000.000 de chicos y adultos. Unos 6.000 no llegan a cumplir los 5 años, debido a enfermedades derivadas del consumo de agua en mal estado.
Si bien el 70 por ciento de la Tierra está cubierta por agua, sólo el 1 por ciento es apta para la vida humana. Pero no llega a todos: el 60 por ciento de los habitantes del planeta padece la escasez de agua.



Para la sexta parte de la población mundial (1.100 millones), el agua potable es una utopía. La OMS calcula, además, que 2.400 millones de personas carecen de instalaciones de saneamiento.
Con buena suerte, a mediados de siglo, 2.000 millones de habitantes de 48 países verán el agua dulce con cuentagotas. La UNESCO también imagina que el escenario puede ser peor: 7.000 millones de sedientos en 60 países.
En Latinoamérica, con vastos recursos de agua, son 77 millones los pobladores sin conexión en sus casas. Además, 256 millones dependen de pozos sépticos y letrinas.
Otros 100 millones no tienen ni eso. Son datos que ofrecen una explicación sencilla e inaceptable de 153.000 muertes anuales.
Sólo el 14 por ciento de las aguas residuales son tratadas en América latina. El resto apesta los ríos, lagos, acuíferos subterráneos y océanos con desechos industriales, fertilizantes, pesticidas, combustibles y detritos de la explotación minera.
Cuatro mil millones de personas sufriran escasez de agua para 2025. El "Reporte Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos del Agua", realizado por las Naciones Unidas, advierte que, a menos que los gobiernos, el sector privado y las organizaciones internacionales pongan fin a su inacción en la creciente crisis mundial del agua, "los habitantes de muchos países en desarrollo experimentarán una creciente escasez de agua".
En el trabajo, los científicos calcularon que el 20 por ciento del aumento en la escasez mundial de agua podría ser consecuencia de los cambios en el clima y derretimiento que ya esta ocurriendo con los glaciares y polos que constituyen las mas grandes reservas de agua dulce del mundo.
En los últimos 50 años el 87 por ciento de los 244 glaciares marinos de la Península Antártica se retrajeron, y a una velocidad superior a la media calculada por los expertos en esta materia. El retroceso se inició en los glaciares del norte, el extremo más cálido de la Península Antártica. A medida en que la temperatura atmosférica aumentó más de 2,5C en los últimos cincuenta años la retracción de la masa de hielo se extendió hacia el sur. Allí donde se encuentran las tierras más frías.
Los resultados fueron obtenidos por la British Antarctic Survey (BAS) y financiada por la United States Geological Survey (USGS). La publicación del estudio estuvo a cargo de la prestigiosa revista científica Science. De las repisas de hielo de los 244 glaciares, es decir, las extensiones flotantes de las sábanas de hielo que reposan sobre suelos montañosos, 212 se retrajeron respecto de las últimas posiciones que se habían tomado de ellas en 1953. A partir de ese momento, cada uno de los glaciares involucrados se retrajo unos 600 metros.
El estudio también alarmó sobre hipotéticos aumentos de los niveles del mar, tendencia que podría sucederse en la medida en que las sábanas de hielo de los glaciares que descansan sobre las rocas montañosas desciendan hacia los océanos
Un estudio de la NASA difundido en septiembre de 2004 advirtió entonces que los glaciares antárticos se derretían más rápido y aceleraban tres veces su marcha hacia el mar. La conclusión surgió tras constatar que la barrera de hielo Larsen había retrocedido más de 40 kilómetros en sólo 6 años.
El glaciólogo Pedro Skvarca, del Instituto Antártico Argentino, había indicado dos años antes que la velocidad del retroceso glacial había aumentado de dos a tres veces.
En las zonas húmedas del mundo, pronostican probables aumentos en las precipitaciones, mientras que en las zonas con tendencia a sequías y aun en algunas regiones de clima tropical y subtropical, las precipitaciones disminuirán y se harán irregulares.
La calidad del agua también empeorará con la elevación de la temperatura del planeta y el aumento en los índices de contaminación.
Aun en el mejor de los casos 2000 millones de personas en 48 países enfrentarán la escasez de agua, cantidad que representa casi el doble de aquellos en riesgo en la actualidad.
De todas las crisis naturales y sociales que debemos enfrentar como seres humanos, la crisis del agua tendrá un mayor efecto para nuestra supervivencia que cualquier otro problema
No hay región alguna en el mundo que pueda escapar a las repercusiones de esta crisis que afectará toda las facetas de la vida, desde la salud de los niños hasta la capacidad de las naciones de proveer alimentos para sus ciudadanos.
Se pronostica que, en los próximos 20 años, el promedio de agua mundial por habitante será reducido en un tercio.
Entre las principales consecuencias del cambio climatico, podemos mencionar:
Económico, por caida de bolsas a nivel mundial, por perdidas de cosechas, ganadería y elaboración de alimentos.
Desempleo
Desabastecimiento
Pobreza
Hambruna
Guerras por agua, tierra fertil, recursos.
Carrera armamentista, para preservar los recursos hídricos, o bien para apoderarse de ellos.
Grandes migraciones
Numerosas extinciones de animales y vegetales
Aparicion de enfermedades exóticas, invación de insectos portadores de enfermedades (mosquitos vinchucas, cucarachas etc.)
Incremento de plagas a los cultivos y ganaderia
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
