
Un estudio de la Universidad de Naciones Unidas (ONU) estima que dentro de cinco años habrá por lo menos 50 millones de refugiados en el mundo, pero no huyendo de la violencia o extremas condiciones de pobreza, sino del deterioro del medio ambiente.
En las áreas rurales más pobres, el aumento de los espacios áridos y la erosión de la tierra suelen ser las principales causas para que los habitantes busquen otros espacios, indicó la ONU.
Esto se debe al uso poco sustentable de la tierra y su interacción con el cambio climático, lo cual se ve amplificado por el crecimiento poblacional. Otro factor a tomar en cuenta son las inundaciones, que son provocadas por crecientes niveles de dióxido de carbono en la atmósfera más allá de las fluctuaciones naturales que ya existen.
El deterioro del medio ambiente también provoca desplazamientos de poblaciones.
El estudio académico llegó a la cifra de 50 millones de refugiados ambientales, al recopilar datos de informes previos de desastres naturales y de la Cruz Roja.
Estas fuentes revelaban una tendencia a que haya mayor cantidad de refugiados por tragedias ocasionadas por la naturaleza que por conflictos armados. La investigación encontró que las sequías, la falta de fertilidad, la deforestación y las inundaciones habían impulsado a 25 millones de personas a dejar sus hogares.
En opinión de los especialistas que llevaron a cabo el estudio, es urgente establecer una nueva definición del llamado "refugiado ambiental", el cual se ve obligado a dejar su vivienda por la degradación de la naturaleza a su alrededor.
Según la Convención de 1951, el estatus de refugiado se concede a quienes son perseguidos por razones de raza, religión, nacionalidad o pertenencia a un determinado grupo social o político. Ahora se debe aclarar qué queremos decir cuando nos referimos a refugiados ambientales, para así estar mejor preparados para atender este problema, señaló el rector de la Universidad de Naciones Unidas, Hans van Ginkel.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada día mueren en todo el mundo 2.000.000 de chicos y adultos. Unos 6.000 no llegan a cumplir los 5 años, debido a enfermedades derivadas del consumo de agua en mal estado.
Si bien el 70 por ciento de la Tierra está cubierta por agua, sólo el 1 por ciento es apta para la vida humana. Pero no llega a todos: el 60 por ciento de los habitantes del planeta padece la escasez de agua.



Para la sexta parte de la población mundial (1.100 millones), el agua potable es una utopía. La OMS calcula, además, que 2.400 millones de personas carecen de instalaciones de saneamiento.
Con buena suerte, a mediados de siglo, 2.000 millones de habitantes de 48 países verán el agua dulce con cuentagotas. La UNESCO también imagina que el escenario puede ser peor: 7.000 millones de sedientos en 60 países.
En Latinoamérica, con vastos recursos de agua, son 77 millones los pobladores sin conexión en sus casas. Además, 256 millones dependen de pozos sépticos y letrinas.
Otros 100 millones no tienen ni eso. Son datos que ofrecen una explicación sencilla e inaceptable de 153.000 muertes anuales.
Sólo el 14 por ciento de las aguas residuales son tratadas en América latina. El resto apesta los ríos, lagos, acuíferos subterráneos y océanos con desechos industriales, fertilizantes, pesticidas, combustibles y detritos de la explotación minera.
Cuatro mil millones de personas sufriran escasez de agua para 2025. El "Reporte Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos del Agua", realizado por las Naciones Unidas, advierte que, a menos que los gobiernos, el sector privado y las organizaciones internacionales pongan fin a su inacción en la creciente crisis mundial del agua, "los habitantes de muchos países en desarrollo experimentarán una creciente escasez de agua".
En el trabajo, los científicos calcularon que el 20 por ciento del aumento en la escasez mundial de agua podría ser consecuencia de los cambios en el clima y derretimiento que ya esta ocurriendo con los glaciares y polos que constituyen las mas grandes reservas de agua dulce del mundo.
En los últimos 50 años el 87 por ciento de los 244 glaciares marinos de la Península Antártica se retrajeron, y a una velocidad superior a la media calculada por los expertos en esta materia. El retroceso se inició en los glaciares del norte, el extremo más cálido de la Península Antártica. A medida en que la temperatura atmosférica aumentó más de 2,5C en los últimos cincuenta años la retracción de la masa de hielo se extendió hacia el sur. Allí donde se encuentran las tierras más frías.
Los resultados fueron obtenidos por la British Antarctic Survey (BAS) y financiada por la United States Geological Survey (USGS). La publicación del estudio estuvo a cargo de la prestigiosa revista científica Science. De las repisas de hielo de los 244 glaciares, es decir, las extensiones flotantes de las sábanas de hielo que reposan sobre suelos montañosos, 212 se retrajeron respecto de las últimas posiciones que se habían tomado de ellas en 1953. A partir de ese momento, cada uno de los glaciares involucrados se retrajo unos 600 metros.
El estudio también alarmó sobre hipotéticos aumentos de los niveles del mar, tendencia que podría sucederse en la medida en que las sábanas de hielo de los glaciares que descansan sobre las rocas montañosas desciendan hacia los océanos
Un estudio de la NASA difundido en septiembre de 2004 advirtió entonces que los glaciares antárticos se derretían más rápido y aceleraban tres veces su marcha hacia el mar. La conclusión surgió tras constatar que la barrera de hielo Larsen había retrocedido más de 40 kilómetros en sólo 6 años.
El glaciólogo Pedro Skvarca, del Instituto Antártico Argentino, había indicado dos años antes que la velocidad del retroceso glacial había aumentado de dos a tres veces.
En las zonas húmedas del mundo, pronostican probables aumentos en las precipitaciones, mientras que en las zonas con tendencia a sequías y aun en algunas regiones de clima tropical y subtropical, las precipitaciones disminuirán y se harán irregulares.
La calidad del agua también empeorará con la elevación de la temperatura del planeta y el aumento en los índices de contaminación.
Aun en el mejor de los casos 2000 millones de personas en 48 países enfrentarán la escasez de agua, cantidad que representa casi el doble de aquellos en riesgo en la actualidad.
De todas las crisis naturales y sociales que debemos enfrentar como seres humanos, la crisis del agua tendrá un mayor efecto para nuestra supervivencia que cualquier otro problema
No hay región alguna en el mundo que pueda escapar a las repercusiones de esta crisis que afectará toda las facetas de la vida, desde la salud de los niños hasta la capacidad de las naciones de proveer alimentos para sus ciudadanos.
Se pronostica que, en los próximos 20 años, el promedio de agua mundial por habitante será reducido en un tercio.
Entre las principales consecuencias del cambio climatico, podemos mencionar:
Económico, por caida de bolsas a nivel mundial, por perdidas de cosechas, ganadería y elaboración de alimentos.
Desempleo
Desabastecimiento
Pobreza
Hambruna
Guerras por agua, tierra fertil, recursos.
Carrera armamentista, para preservar los recursos hídricos, o bien para apoderarse de ellos.
Grandes migraciones
Numerosas extinciones de animales y vegetales
Aparicion de enfermedades exóticas, invación de insectos portadores de enfermedades (mosquitos vinchucas, cucarachas etc.)
Incremento de plagas a los cultivos y ganaderia
